A primera vista apenas se ve ni se siente, pero el cuerpo humano comienza a envejecer a la temprana edad de 20 años. Eso sí, en este caso envejecer no significa enfermar, ni mucho menos. Con envejecer nos referimos a toda aquella piel y órganos del cuerpo, antes tersos, que comienzan a arrugarse y caerse y a aquellas otras extremidades cuyas funciones pasan a ser más lentas. Y esto no sólo es visible a nivel estético en las arrugas que comienzan a surcar nuestro rostro y manos.

Aunque no se quiera, el envejecimiento arrastra a todo el mundo: es un hecho inevitable a la par que natural. Y aunque el organismo de todo el mundo deba pasar por este proceso natural, no todos –hombres y mujeres- lo hacen igual: en este sentido, ellas lo hacen más tarde, es decir, resisten más al paso del tiempo, además de que suelen vivir más que sus compañeros del sexo opuesto.

 

En televisión (así como en redes sociales) vemos anunciar mucho el agua micelar. Es la moda, el último grito en desmaquillantes. Seguro que no hay ninguna firma de cosmética ni laboratorio farmacéutico que no cuente con litros de esta solución para venderla. Seguro que en casi todas las casas las mujeres cuentan con un frasco de ella. Pero, ¿realmente es tan efectiva y maravillosa como dicen en la publicidad o se trata únicamente de una moda más?

 

Hay creencias populares que asocian la inteligencia a más preocupaciones (y por tanto mayor estrés). Sin embargo, si una persona posee una inteligencia mayor (tanto emocional como intelectual), es capaz de pensar y racionalizar con una mayor lógica para evitar situaciones que pongan en peligro su vida (o su salud) y también para impedir que las preocupaciones y el estrés hagan mella en su psique consiguiendo así, una mayor calidad de vida.

Sobre la inteligencia hay una pregunta que ha rondado por la cabeza de muchos investigadores científicos durante años (quizá décadas): ¿es cierto que ser inteligente alarga la vida? Un reciente estudio publicado en “The BMJ” (revista médica publicada semanalmente en Gran Bretaña) señaló que un mayor cociente intelectual en la infancia se asocia con un menor riesgo de causas de muerte. De este modo, una mayor inteligencia revela también un estilo de vida que ayudaría a proteger nuestra salud y, por tanto, a prolongar nuestra vida.

 

¿Quién no recuerda a nuestras madres y abuelas cuando nos decían “tómate el zumo que se le van las vitaminas”? También siempre hay quien prefiere tomar la pieza de fruta entera en lugar de un zumo (o al revés). Pero, ¿cuál de las dos opciones conserva mejor las vitaminas y nutrientes de la fruta: el zumo o la pieza de fruta en sí? 

 

Alrededor de los 50 años (o quizá algo más) las mujeres entran en la menopausia y su función ovárica llega a su fin. Pero algunas lo hacen algo antes: sobre los 45 años. Aunque este grupo sólo es una minoría (alrededor del 10% de las mujeres), la menopausia temprana suele asociarse con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, osteoporosis y declive cognitivo. 

Se suele decir que cuando una mujer tiene su primera menstruación pronto (sobre los 10 años o incluso antes), tendrá la menopausia antes. Mito o realidad, lo que no se sabe a ciencia cierta es si es posible prevenir la menopausia temprana de alguna manera o proteger la salud de estas mujeres mediante una alimentación especialmente pensada para ello, como ingiriendo más proteínas, por ejemplo.

 

En verano consumimos más refrescos y bebidas con gas, además de alcohol (bien sea durante las comidas o cenas o bien una noche de fiesta). También es habitual ver las terrazas de los restaurantes y buffets llenas de comensales. Tras una comida copiosa o la ingesta de estas bebidas aparecen la hinchazón (o distensión abdominal) a la que siguen los gases. Tirarse un eructo en público es una situación de lo más embarazosa… por lo que muchos prefieren retenerlos en su interior. 

 

 

A (casi) todo el mundo le gusta el verano. Temperaturas agradables, más horas de sol y luz (que aumentan la serotonina y afectan positivamente a nuestro estado de ánimo), días de relax en la playa o piscina… Pero los días de excesivo calor (causados por olas de calor impropias de la época y debidas, en gran parte o en su totalidad al calentamiento global) pueden hacer de esta estación unos días horribles y difíciles de llevar.

Los doctores apuntan a que el cerebro funciona bien hasta los 35 o 40 grados. Es por encima de estas temperaturas cuando comienza a funcionar peor. Ello se traduce en un aumento de nuestra irritabilidad y agresividad. También de la apatía y del mal humor, de la impulsividad y del cansancio. Además, las personas que sufren de algún trastorno de ansiedad notan cómo se agudizan y disparan los cuadros nerviosos de su enfermedad debido al calor extremo.

 

La Ley 16/1997, de 25 de abril, de regulación de servicios de las Oficinas de Farmacia, establece que las oficinas de farmacia son establecimientos sanitarios privados de interés público, sujetos a la planificación sanitaria que establezcan las Comunidades Autónomas, en las que el farmacéutico titular-propietario de las mismas, asistido, en su caso, de ayudantes o auxiliares, deberá prestar una serie de servicios básicos a la población, entre los que destacamos:

 

 

Para los colegiados farmacéuticos, la apertura de una oficina de farmacia puede ser un asunto largo y complicado, ya que no sólo hay que tener en cuenta la cuestión económica, pues hay que cumplir una serie de requisitos para conseguir la licencia de apertura. A pesar de ello, cada año se ponen en marcha cientos de farmacias en todo el territorio español. A continuación repasaremos algunos datos y cifras sobre las aperturas, traslados y cierres de farmacias:

 

La eficacia de especialidades como la homeopatía y la acupuntura siempre ha generado debate y controversia entre la población. Algunos afirman que estas técnicas les han funcionado y ayudado en problemas de nervios, pérdida de peso, para dejar de fumar… Sin embargo, nunca han tenido evidencia científica.

Es por ello que hace unas semanas el Colegio de Médicos de Madrid decidió excluir las secciones, comisiones y registros que no se encuentren dentro de la lista oficial de especialidades médicas reconocidas por el correspondiente Ministerio. Por ello, disciplinas como la acupuntura, homeopatía y la medicina naturista ya no tienen cabida dentro de dicho organismo ni tampoco podrán organizar y ofrecer cursos y conferencias. 

 

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