Ya sabemos que el sol (tomándolo con cuidado) puede suponer una gran fuente de vitamina D para nuestro organismo, además de llenarnos de energía y vitalidad y proporcionar a nuestra piel algo de color. Sin embargo, hay ocasiones en que, en combinación con cierto tipo de medicamentos, puede causar efectos no deseados en nuestra piel.

 

Llegan las vacaciones de verano y con ellas, los viajes, aunque no todo el mundo se lo puede permitir… Si tienes la suerte de poder pasar tus días de descanso en algún lugar lejano y exótico, seguramente pasarás muchas horas en un avión. Sin embargo, pocos saben que los vuelos de larga duración (aquellos que superan las cuatro horas) favorecen la aparición de la denominada tromboembolia venosa profunda (TVP) o lo que es lo mismo, el desarrollo de trombos

Los doctores apuntan a que se produce uno de estos episodios de tromboembolia venosa cada 4.600 vuelos de larga duración, sobre todo en personas que viajen en clase turista, debido, en gran parte, a la inmovilidad durante tantas horas de vuelo. Así lo recogen los volúmenes sobre medicina que tratan sobre vuelos de larga distancia, precisando que, cuantas más horas de vuelo, habrá más posibilidades de trombo en las piernas o en los pulmones aunque, según apuntan los doctores, la mayoría son trombos pequeños que no provocan síntomas y que pueden ser disueltos gradualmente por el organismo sin consecuencias a largo plazo.

 

 

 

Cuando vayas a la playa o a la piscina, no olvides lo más importante: el protector solar para protegernos de las radiaciones ultravioleta del sol. Lo mismo si tu destino estas vacaciones es la montaña. Pero no vale sólo con meterlo en la bolsa de playa o en la mochila: hay que usarlo… ¡y bien usado! Entre errores, aciertos y mitos populares, aplicamos la crema según nuestros hábitos. Sin embargo, la mayoría de las veces lo hacemos mal, aunque no lo sepamos… 

 

 

Ahora en verano es muy habitual ver desafortunadas noticias en la televisión o en periódicos de ahogamientos en playas o piscinas. En las primeras suelen ser personas adultas y mayores, ancianos en su mayoría, los que fallecen debido a las corrientes marinas o a cualquier achaque de salud. En piscinas o balsas, en cambio, los más vulnerables son los más pequeños: bebés y niños de hasta 5 o 6 años de edad

En este caso es bastante fácil que los niños se ahoguen. Si no hay un adulto vigilando y supervisando que todo esté bajo control, puede producirse el fatal accidente. Muchas veces confiamos demasiado en los hinchables (flotadores, manguitos…) creyendo que sólo con eso bastará

Grave error. Pueden convertirse en un peligro para ellos, pues a veces basta un simple balanceo del flotador para que el niño acabe dando la vuelta en el agua y le cueste salir por más que patalee. Cabe recordar que los niños y bebés se ahogan antes que un adulto ya que sus pulmones son mucho más pequeños. 

 

Hay juguetes sexuales que, además de darnos placer, pueden ser beneficiosos para nuestra salud. Hablamos de las bolas chinas, un juguete milenario. También llamadas bolas de Geisha o Ben Wa te permitirán, mediante los famosos ejercicios de Kegel, ejercitar y fortalecer tu suelo pélvico. También tienen otros beneficios, aunque antes haremos un repaso sobre cómo usarlas.

Las personas con movilidad reducida son aquellas que tienen una discapacidad física permanente o temporal que les limita la capacidad de moverse sin necesidad de ayuda externa. Las personas que sufren este problema de accesibilidad pueden tener paraplejía, tetraplejía, problemas óseos, entre muchas otras causas de discapacidad. Asimismo, puede tratarse de ancianos que han perdido funcionalidad, fuerza o masa muscular. Estos suelen ser unos de los principales factores relacionados con la capacidad de mantenerse independiente en personas de edad avanzada. Los más mayores pueden padecer sensación de debilidad, artrosis, fracturas provocadas por alguna caída, problemas de equilibrio… En cualquier caso, es conveniente contar con ayuda técnica como una silla de ruedas para que los usuarios de éstas puedan desplazarse con mayor independencia.

 

Estas sillas de ruedas se pueden comprar en Queralto.com, una empresa con más de 115 años de experiencia en suministros médicos, productos y servicios para la salud, son muy variadas. Esta compañía dispone de sillas para interior, es decir, más prácticas y ligeras con las que la persona discapacitada podrá desplazarse dentro de la casa sin ningún inconveniente; y sillas para exterior. Además, los clientes pueden elegir entre sillas con ruedas grandes o pequeñas. Dependiendo del grado de movilidad del usuario preferirán optar por una u otra. Asimismo, se puede escoger el material: aluminio o acero. Ambos son a la vez ligeros y resistentes, lo que aporta máxima seguridad y comodidad a las sillas de ruedas.

 

A primera vista apenas se ve ni se siente, pero el cuerpo humano comienza a envejecer a la temprana edad de 20 años. Eso sí, en este caso envejecer no significa enfermar, ni mucho menos. Con envejecer nos referimos a toda aquella piel y órganos del cuerpo, antes tersos, que comienzan a arrugarse y caerse y a aquellas otras extremidades cuyas funciones pasan a ser más lentas. Y esto no sólo es visible a nivel estético en las arrugas que comienzan a surcar nuestro rostro y manos.

Aunque no se quiera, el envejecimiento arrastra a todo el mundo: es un hecho inevitable a la par que natural. Y aunque el organismo de todo el mundo deba pasar por este proceso natural, no todos –hombres y mujeres- lo hacen igual: en este sentido, ellas lo hacen más tarde, es decir, resisten más al paso del tiempo, además de que suelen vivir más que sus compañeros del sexo opuesto.

 

En televisión (así como en redes sociales) vemos anunciar mucho el agua micelar. Es la moda, el último grito en desmaquillantes. Seguro que no hay ninguna firma de cosmética ni laboratorio farmacéutico que no cuente con litros de esta solución para venderla. Seguro que en casi todas las casas las mujeres cuentan con un frasco de ella. Pero, ¿realmente es tan efectiva y maravillosa como dicen en la publicidad o se trata únicamente de una moda más?

 

Hay creencias populares que asocian la inteligencia a más preocupaciones (y por tanto mayor estrés). Sin embargo, si una persona posee una inteligencia mayor (tanto emocional como intelectual), es capaz de pensar y racionalizar con una mayor lógica para evitar situaciones que pongan en peligro su vida (o su salud) y también para impedir que las preocupaciones y el estrés hagan mella en su psique consiguiendo así, una mayor calidad de vida.

Sobre la inteligencia hay una pregunta que ha rondado por la cabeza de muchos investigadores científicos durante años (quizá décadas): ¿es cierto que ser inteligente alarga la vida? Un reciente estudio publicado en “The BMJ” (revista médica publicada semanalmente en Gran Bretaña) señaló que un mayor cociente intelectual en la infancia se asocia con un menor riesgo de causas de muerte. De este modo, una mayor inteligencia revela también un estilo de vida que ayudaría a proteger nuestra salud y, por tanto, a prolongar nuestra vida.

 

¿Quién no recuerda a nuestras madres y abuelas cuando nos decían “tómate el zumo que se le van las vitaminas”? También siempre hay quien prefiere tomar la pieza de fruta entera en lugar de un zumo (o al revés). Pero, ¿cuál de las dos opciones conserva mejor las vitaminas y nutrientes de la fruta: el zumo o la pieza de fruta en sí? 

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