Cuando vayas a la playa o a la piscina, no olvides lo más importante: el protector solar para protegernos de las radiaciones ultravioleta del sol. Lo mismo si tu destino estas vacaciones es la montaña. Pero no vale sólo con meterlo en la bolsa de playa o en la mochila: hay que usarlo… ¡y bien usado! Entre errores, aciertos y mitos populares, aplicamos la crema según nuestros hábitos. Sin embargo, la mayoría de las veces lo hacemos mal, aunque no lo sepamos… 

 

1. Ponerse la crema en la playa

El protector solar ha de aplicarse al menos media hora antes de exponernos al sol, es decir, antes de irnos a la playa o de bajar a la piscina. De este modo, la piel tendrá tiempo de absorberla en su totalidad para que cuando nos expongamos a los rayos solares cumpla con su efecto protector.

 

2. Echarnos poca cantidad de protector

Hay personas que tienden a echarse una mínima cantidad de loción solar pensando que así cogerán color antes y/o se broncearán más. No es así: el riesgo de quemadura es altísimo. Para broncearnos existen productos específicos en el mercado. 

 

3. Echarnos una mayor cantidad de protector

Tampoco hay que irnos al extremo contrario: ponernos medio bote de protector. Una mayor cantidad de crema no asegura una mayor protección frente a los rayos ultravioleta ni tampoco que nos vaya a durar más (o aguantar) en nuestro cuerpo. Al contrario: lo que conseguiremos es que la piel no la absorba bien. Lo importante es distribuir bien la cantidad y repetir la aplicación cada dos horas. 

 

 

4. No extender bien la crema

Un clásico veraniego es el de no extender bien la crema, dejando pegotes, pensando que formarán una capa que protegerá más la piel hasta que ésta acabe absorbiendo dichos pegotes. Los dermatólogos aconsejan echarse dos milígramos por cada centímetro cuadrado de piel, dando un ligero masaje hasta su completa absorción.

 

5. Comprar crema de un factor muy alto para no echarnos crema en todo el día

Otro error muy popular es el de comprar y aplicar la crema con el factor de protección más alto que haya en la farmacia (90 o 100) pensando que con una sola aplicación estaremos protegidos todo el día. Sea cual sea la fotoprotección de la loción, se ha de aplicar cada dos horas y también tras los baños, pues el agua, el sudor y el roce de la toalla al secarnos hacen que la protección se pierda.

 

6. No aplicarnos crema por las zonas tapadas por el bañador 

Lo más recomendable es ponernos la loción en casa antes de ponernos el bañador, para distribuirla uniformemente por todo el cuerpo, ya que el traje de baño puede moverse (con la fuerza del agua, mientras tomamos el sol en la toalla, caminando o practicando deportes en la playa…) y acabar quemándonos en dichas zonas. 

Tampoco debemos olvidar aplicarnos protector en partes del cuerpo a las que creemos que no llegan los rayos solares como cuello, escote, nuca, empeine, orejas: también pueden quemarse. Además, hay que prestar atención a los labios, que podemos proteger durante todo el año con barras especiales con fotoprotección y que podrás encontrar en nuestra tienda online a un gran precio

 

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