La diferencia entre dos farmacias que se mueven en un mismo entorno y con productos parecidos la marcan los profesionales que componen la empresa. El éxito del negocio depende de la capacidad para contratar a las personas adecuadas. Las pequeñas empresas, como es el caso de las farmacias, temen contratar a la persona incorrecta porque las malas contrataciones afectan tanto a nivel humano como a nivel empresarial. A nivel humano afectan a la moral del equipo, provocan descontento, frustración, falta de lealtad, tensión y ruptura de normas. Las consecuencias para la empresa implican pérdida de tiempo y sueldos desperdiciados, despilfarro de materiales, descenso de calidad en el servicio y pueden dañar gravemente la imagen empresa. 

 

De una buena estrategia de reclutamiento depende que la empresa cuente con las personas indicadas para realizar el trabajo. La empresa tiene mucho que perder si no las encuentra, sobre todo cuando se trata de una pequeña empresa, donde cada empleado es clave para su óptimo funcionamiento.
 Las personas indicadas responderán a cierto perfil profesional, si bien cada profesión requiere conocimientos distintos, existen competencias con las que todo profesional debe contar para desempeñarse con éxito en una pequeña empresa. Éstas serían las más importantes y las que tendríamos que buscar en nuestros futuros trabajadores:

 

Manejo del trabajo bajo presión. Una pequeña empresa necesita adaptarse rápidamente a los nuevos retos que se le presentan diariamente, por lo que es importante contar con personal que sea capaz de dar buenos resultados en un ambiente dinámico y bajo presión. 


Autoaprendizaje. Es una habilidad muy valorada en estos tiempos debido a que significa que el empleado es maduro y tiene capacidad de análisis y respuesta, así como capacidad de aprender sin absorber mucho tiempo de otros compañeros o del mismo jefe.



Planificación. Saber organizar sus acciones -a corto, mediano, o largo plazo- es indispensable en un empleado de una pequeña empresa.  Un trabajador que actúa sin pensar puede dar lugar a errores que no se puedan rectificar o incluso, a accidentes. 

 

Multi-funcionalidad. El empleado debe estar capacitado para trabajar en diferentes segmentos del negocio y saber llevar a cabo las tareas que se le exijan o se le presenten en algún momento determinado.



Integración de la tecnología. La informática cada día tiene mayor importancia en el uso de la información. Además, cada empresa maneja software específicos, por lo que es deseable tener un empleado con la habilidad de aprenderlos y manejarlos en un tiempo breve.



Las malas contrataciones, aquellas en las que se contrata a la persona incorrecta, pueden ocurrir por habernos equivocado en el perfil profesional o porque han ocurrido alguno de los siguientes errores en la selección:

Apurar el proceso de contratación. 
Cuando sea posible, dedícale tiempo a conocer a la perfección el trabajo, esto te ayudará a entender qué habilidades son necesarias para ejecutarlo. Dedícale tiempo al proceso de selección, necesitas leer varios currículums, hacer notas sobre ellos, hacer varias entrevistas por teléfono y realizar al menos de cinco a diez entrevistas presenciales. 
Si creas estándares de selección que definan claramente a la persona ideal para el trabajo, aunque al principio le dediques mucho tiempo, a largo plazo sabrás quién es la persona correcta incluso cuando hayas entrevistado a uno o dos candidatos. 

Contratar al candidato más brillante sobre curriculum. Las personas más inteligentes no siempre son las indicadas para un trabajo. Puedes enseñar habilidades, pero no puedes enseñar pasión, una buena ética laboral ni el respeto por el trabajo del compañero. Cuando contratas a una persona que no sabe trabajar en equipo y lo sumas a un grupo eficiente puedes afectar a todos los miembros y a la empresa. 
Al entrevistar, pregúntale al candidato sobre sus proyectos más y menos favoritos. Los empleados altamente efectivos estarán más apasionados por los proyectos que aman, pero demostrarán buena disposición y disciplina en aquellos que no son de su agrado, por lo que también consiguen buenos resultados a pesar de su falta de interés. 



No probar a los empleados. Los períodos de prueba son necesarios para ver cómo funcionan con el equipo y decidir si conservarlo o no en la empresa. 
Puedes identificar varios problemas durante el primer mes, los cuales no son notables en las entrevistas. A veces se piensa que se contrata a la persona correcta, y se acaba contratando a la que mejor respondió a la entrevista; pues los candidatos pueden ser muy buenos en entrevista pero eso no implicará que sean buenos trabajadores.

No arreglar tus errores rápidamente. 
Muchos dueños de negocios se sienten incómodos cuando necesitan despedir a un empleado. Pero puedes dañarte a ti y a tu equipo si no lo haces rápidamente cuando notas que cometiste un error en la selección. Un mal empleado no sólo te costará dinero, sino que puede afectar toda la estructura de la empresa. Así que el acto más compasivo que puedes hacer cuando notas que cometiste un error es ser transparente y arreglarlo lo antes posible.

 

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